10 frases que dañan la relación con tus hijos adolescentes

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¿Te has preguntado si alguna vez has dicho alguna de esas frases que dañan la relación con tus hijos? Si es así, probablemente quieras remendar la situación, ya que seguramente tu intención no ha sido mala.

Es normal que a veces los padres digamos cosas indeseables a nuestros hijos, sobre todo en los momentos de enfado. Lo importante es reconocerlas y repensarlas, para modificar nuestra conducta a futuro y reforzar el vínculo con ellos.

  1. “Yo a tu edad…”

Pese al hecho de compartir la misma sangre, tu hijo no tiene por qué tener las mismas aspiraciones y experiencias que tú.

Recordarle a diario que a su edad ya habías logrado tal o cual cosa, sólo alimenta el sentimiento de inseguridad sobre sí mismo. Además, puede hacerle creer que sus sueños o sus metas no son lo suficientemente valiosas como fueron las tuyas.

Es probable que al decir esta frase no lo hagas con mala intención, sino con el objetivo de aconsejarle e incentivarle. Pero recuerda que adolescencia significa ’empezar a crecer’ y por lo tanto, lo mejor es dejar al joven aprender de sus propias vivencias.

  1. “Te lo dije”

Seguramente esta frase la hayas escuchado tantas veces, que también sentirás aversión por ella. No solo denota la falta de confianza por parte de otra persona hacia nosotros, sino que sirve como elemento para echar en cara los errores cometidos.

Entonces, lo mejor es sentarte a evaluar lo acontecido con tu hijo y ayudarlo a aprender de sus equivocaciones. De nada sirve regocijarse por haber acertado el pronóstico, cuando es él el que está sufriendo.

3. “Vas a ser un desgraciado como sigas por ese camino”

El pesimismo no aporta nada bueno en la educación de un hijo adolescente. Y más aún, cuando nos referimos a sus proyectos futuros. A esta edad, las preocupaciones por el porvenir son inmensas y la incertidumbre puede generar mucha angustia.

Además, tú tampoco tienes una bola mágica para saber qué va a ser de él cuando crezca. De hecho, es esperable que todos sus éxitos vengan acompañados de desaciertos y esto haga indispensable el apoyo de sus seres queridos.

  1. “No es para tanto”

A medida que crecemos también cambian nuestras preocupaciones. Por este motivo, quizás no entiendas los problemas de tu hijo si los comparas con los que tú tienes como adulto. Pero no es apropiado mirar todo con el mismo cristal.

Recuerda que Albert Einstein tuvo muchos fracasos en su etapa de estudiante y fue rechazado de varias universidades, antes de convertirse en un destacado científico.

  1. “Estoy decepcionada contigo”

Según un artículo publicado en la Revista de Psicología Social Aplicada, decirle esto a tu hijo no será favorable para ninguno de los dos.

Es probable que la frase esté mal utilizada, ya que en realidad no es tu hijo el que te decepciona sino algunos actos o decisiones que este pueda tomar. De esta forma, lo más apropiado es reemplazarla por alguna de las siguientes:

“Eso que te ha ocurrido no me ha gustado, pero vamos analizar juntos qué pasó y sacar una enseñanza”.

“La verdad, me ha decepcionado un poco tu conducta del otro día. Conversemos al respecto para que no se vuelva a repetir”.

  1. “No sirves para nada”

Hay frases que se dicen sin pensar en un momento de enfado puntual, aunque probablemente no reflejen lo que pensamos o sentimos de otra persona. De todos modos, conllevan un sufrimiento enorme para quién las recibe y este dolor puede acompañarlo por el resto de su vida.

  1. “Eres un maleducado”

¿Y en quién recae la responsabilidad de su educación, sino en sus propios padres? Cuando uno le dice esta frase a un hijo, en realidad, se habla a sí mismo.

Procura no calificar al joven según lo que esperas de él. En este sentido, es más efectivo descubrir la causa de por qué te responde mal, o está distante a la hora de la comida o directamente, no quiere hablar contigo.

La clave está en darse tiempo y animarse a buscar ayuda profesional para mejorar un vínculo que quizás se haya deteriorado.

  1. “No te aguanto, me sacas de quicio”

Al igual que mencionamos sobre las decepciones, esta frase también denota un problema de expresión.

No es cierto que no aguantas a tu hijo, sino que te molesta una conducta o una acción suya. Y al no saber bien cómo gestionar lo que sientes, es común que hagas hagas responsable al otro de tu malestar. El problema de hacer esto, es que uno incurre en la injusticia y a la larga, termina generando problemas de autoestima en el joven.

  1. “No me gustan tus nuevas compañías”

Como bien sugiere una investigación realizada por la Sociedad Chilena de Psicología Clínica, el hecho de prejuzgar a los amigos o a las parejas tu un hijo adolescente puede deteriorar la relación de confianza contigo.

Antes de opinar sobre alguien de su entorno cercano, pregúntale cómo es esa persona y qué le atrae de ella.

No obstante, si sigues viendo cosas que no te agradan, lo mejor es hacerle entender por qué piensas así. De esta forma, es posible que te comprenda y pueda adquirir otro punto de vista.

10. “Mientras vivas bajo mi techo harás lo que yo te diga. Si no, ahí tienes la puerta”

Intimidar y amenazar no es la mejor forma de educar a un hijo, desde el paradigma del respeto y la tolerancia. Y lo cierto es que esta frase no consigue buenos resultados. Solo genera el deseo de los jóvenes de irse de casa lo antes posible.

Muchos padres la utilizan como forma de hacer valer su autoridad. No obstante, el hecho de no dar explicaciones lógicas acerca del castigo hará que el joven obre por miedo y de manera poco racional. (Con información de eres Mamá).