Estilo de vida saludable puede mejorar los niveles de colesterol

La combinación de intervenciones de estilo de vida saludable reduce las enfermedades cardíacas gracias a los efectos benéficos sobre diferentes lipoproteínas y colesteroles asociados, según un estudio publicado en la revista científica ‘eLife'.

163

Llevar un estilo de vida saludable se asocia desde hace tiempo con un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.

Este nuevo estudio proporciona información más detallada sobre cómo los estilos de vida saludables mejoran el colesterol, y sugiere que la combinación de medicamentos para reducir el colesterol y las intervenciones en el estilo de vida pueden producir los mayores beneficios para la salud del corazón.

Los medicamentos para reducir el colesterol, como las estatinas, ayudan a disminuir el riesgo cardíaco al reducir los niveles de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL), el llamado colesterol «malo».

También se ha demostrado que las intervenciones de estilo de vida saludable, como hacer ejercicio con regularidad, seguir una dieta sana, reducir el consumo de alcohol y mantener un peso saludable, reducen el colesterol LDL y aumentan el colesterol «saludable» de lipoproteínas de alta densidad (HDL).

«Hasta ahora, ningún estudio había comparado los efectos reductores de los lípidos de los medicamentos para reducir el colesterol y las intervenciones de estilo de vida saludable», explica el autor principal, Jiahui Si, investigador postdoctoral del Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard (Estados Unidos).

Para subsanar esta carencia, Jiahui Si y sus colegas utilizaron una técnica denominada espectroscopia de resonancia magnética nuclear dirigida para medir 61 marcadores lipídicos diferentes en muestras de sangre de 4,681 participantes en el Biobanco Kadoorie de China, entre los que había casos de ictus, enfermedades coronarias e individuos sanos.

Estudiaron los marcadores lipídicos en la sangre de los participantes que tenían múltiples hábitos de vida saludables y los compararon con los de los participantes con hábitos menos saludables. Encontraron 50 marcadores lipídicos asociados a un estilo de vida saludable.

Cuando el equipo analizó un subconjunto de 927 individuos que sufrieron una enfermedad coronaria en los 10 años siguientes y 1,513 individuos sanos, encontraron 35 marcadores lipídicos que mostraban efectos de mediación estadísticamente significativos en la vía que va de los estilos de vida saludables a la reducción de la enfermedad cardíaca.

En conjunto, los efectos benéficos combinados de los cambios en los lípidos asociados a las prácticas de estilo de vida saludable se relacionaron con una reducción del 14 por ciento del riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

En concreto, los niveles de lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) y de HDL en la sangre se relacionaron con los beneficios protectores del corazón de los estilos de vida saludables.

«Mediante una técnica de puntuación genética, pudimos comparar el efecto de los fármacos que reducen el colesterol con el del estilo de vida en los participantes en el estudio”.

“Nuestro análisis confirmó que los fármacos para reducir el colesterol tendrían el efecto esperado en la disminución del colesterol LDL, pero éste es mucho más débil en comparación con el efecto de los comportamientos saludables sobre el colesterol VLDL, que también aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca», afirma la coautora Liming Liang, profesora asociada de Genética Estadística en el Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard.

En general, descubrieron que tomar medicamentos para reducir el colesterol y llevar a cabo múltiples estilos de vida saludables probablemente ayudaría a los individuos a conseguir los mayores beneficios de protección del corazón debido a los efectos complementarios de los fármacos y los comportamientos saludables.

«Las intervenciones en el estilo de vida y los medicamentos hipolipemiantes pueden afectar a distintos componentes del perfil lipídico, lo que sugiere que no son estrategias redundantes, sino que podrían combinarse para obtener mayores beneficios», concluye otro de los autores, Jun Lv, profesor del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Escuela de Salud Pública del Cent