La Dieta Mediterránea: un estilo de vida que puede disminuir el riesgo de cáncer de próstata

Los alimentos más comunes que integran este tipo de dieta son las verduras, legumbres, fruta, arroz, pescado, carnes blancas, pasta, además del consumo de vino con moderación.

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Foto: Pexels.

MADRID, 8 Ene. (EUROPA PRESS) – La dieta mediterránea puede disminuir el riesgo de una progresión del cáncer de próstata, reveló un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas.

De acuerdo con los resultados, descartando factores genéticos que se sabe aumentan el riesgo de que esta enfermedad avance con el tiempo, los hombres que llevan un estilo de vida basado en una dieta mediterránea tienen un riesgo reducido de que el cáncer empeore.

Este tipo de alimentación está inspirada en los ingredientes propios de las regiones con clima mediterráneo. A resumidas cuentas, reduce el consumo de carne roja en beneficio del pescado y los vegetales.

Los alimentos más comunes que integran este tipo de dieta son las verduras, legumbres, fruta, arroz, pescado, carnes blancas, pasta, además del consumo de vino con moderación.

Igualmente, reemplaza otros aceites por el de oliva, ya que sus grasas de origen vegetal disminuyen el riesgo de padecer obstrucciones en las arterias, y tiene un alto contenido en carotenos.

“La dieta mediterránea se ha relacionado constantemente con un menor riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y mortalidad. Este estudio en hombres con cáncer de próstata en etapa temprana nos acerca un paso más a brindar recomendaciones dietéticas basadas en evidencia para optimizar los resultados en pacientes con cáncer, quienes junto con sus familias, tienen muchas preguntas en esta área”, explicaron los científicos.

Además, también examinaron el efecto de la diabetes y el uso de estatinas. Encontraron una reducción del riesgo similar en estos grupos de pacientes. El estudio, cuyo mayor número de participantes eran blanco, también encontró que el efecto de una dieta mediterránea fue más pronunciado en los participantes afroamericanos y otros que se autoidentificaron como no blancos.